AUTOESTIMA
FUNDACIÓN RANA
La autoestima es la manera en que una persona se respeta y se valora a sí misma. Es cómo percibe su yo íntegro: cuerpo, habilidades, pensamientos y emociones. También es la confianza en uno mismo y el reconocimiento como sujeto importante y valioso dentro de la sociedad.
La autoestima es un ámbito fundamental que comienza a desarrollarse desde los primeros años de vida y tiene un papel clave en la prevención de cualquier problemática que pueda afrontar un niño o niña.
Si los/as más pequeños/as aprenden a aceptar sus errores, mejorar, se sienten queridos por su familia y se expresan con seguridad, se construye un escudo protector frente a la manipulación, la transgresión de límites y los secretos negativos.
Cuando las familias promueven espacios protectores y afectuosos, validan las emociones, elogian las buenas acciones y realizan otras actividades positivas, contribuyen a que el niño se acepte tal como es, tenga confianza en sí mismo y se valore.
El fundamento de la autoestima permite que un niño o niña se desarrolle de manera sana e íntegra, logrando más autonomía, ganas de aprender y experimentar, prevenir riesgos y disfrutar de un bienestar emocional que le permitirá establecer relaciones igualitarias.
En Isla Tropicalia podemos observar a Nil, un niño avispado, lleno de energía y curiosidad por el mundo. Su paso por la isla le permite experimentar, plantearse nuevas metas y compartir sus vivencias con su familia. Esto es fruto de años de recorrido con su “tribu”, que le ha ayudado a crecer de manera segura.
Durante la lectura, ¿qué preguntas podemos plantearnos?
Para ayudar a los niños y niñas a reconocer sus cualidades y sentirse bien consigo mismos, podéis hacer juntos “el tarro de los superpoderes”. Buscad un momento tranquilo en familia y coged un tarro de cristal grande. Cada persona escribe en un papelito algo positivo sobre el niño o la niña y lo mete en el tarro. El propio niño o niña también puede escribir cosas bonitas sobre sí mismo/a, y si aún no sabe escribir, puede dibujar sus ideas. Por ejemplo: “Me gusta cuando ríes”, “Eres muy simpático/a” o “Me encanta tu pelo”.
Cuando el niño o niña tenga un mal día, esté triste o no se sienta bien, puede sacar un papelito del tarro y recordar todos sus superpoderes. Podéis seguir añadiendo mensajes cada semana para que el tarro crezca y esté lleno de cosas bonitas.