PEDIR AYUDA
FUNDACIÓN RANA
Las situaciones de abuso sexual durante la infancia o la adolescencia pueden dejar una mezcla de sentimientos y emociones que marcan la vida de la víctima. Por eso, pedir ayuda es una acción muy valiente, que puede poner fin a las experiencias de abuso y activar una respuesta del entorno cercano.
Pedir ayuda puede parecer una acción fácil e innata, pero a menudo es un paso difícil. En la gran mayoría de los casos, la persona agresora forma parte del entorno de confianza del niño o niña. Esto hace que la víctima lo viva en silencio, debido a la presión que puede ejercer. Todo el mundo tiene habilidades para escapar de una situación de peligro con una persona desconocida: gritar, caminar rápido, llamar a la policía… acciones que inculcamos a los niños y niñas desde muy pequeños. Aun así, también es clave ofrecer herramientas para expresar malestar o incomodidad cuando es una persona cercana quien lo provoca.
Saber pedir ayuda es, en realidad, un proceso complejo que pasa por:
Trabajar esta secuencia es importante para que los niños y niñas aprendan a resolver problemas y comprendan que, en ocasiones, poner fin al malestar requiere la intervención de alguien más.
En Isla Tropicalia se muestran situaciones cotidianas donde los protagonistas piden ayuda y la reciben de su entorno cercano: los Banyadorus Grandus ayudan a los Banyadorus Petitus a cocinar el dulce típico; Nil pide ayuda a Lima para construir un castillo; Mango queda atrapado y Fresi y Nil le ayudan a bajar del árbol; y la tribu pequeña ayuda a Nil y Mango a volver a casa… Estos ejemplos simbolizan que todos, grandes y pequeños, necesitamos apoyo y ayuda en todos los contextos y entornos.
A partir de la lectura, ¿qué preguntas podemos plantearnos?
¿Cómo podemos fomentar que los niños y niñas aprendan a pedir ayuda?
Podemos relacionar la necesidad de pedir ayuda con el miedo, la incomprensión o las dificultades, y debemos ser conscientes de que cada niño o niña tiene una forma diferente de expresarlo. Los dibujos o las cartas son una manera de plasmar todo aquello que genera incomodidad o malestar.
¿Conocéis los peluches quita-miedos?
En diversos establecimientos podéis encontrar peluches con un bolsillo especial en la boca, como la famosa Frula o el famoso Much. Así, a la hora de dormir, el niño o niña puede dejar dentro un mensaje, un dibujo o un relato de lo que le genera malestar, y hacerlo llegar a una persona de referencia.
https://kinderlandshop.es/producto/peluche-come-miedos-frula